Monday, November 26, 2007

Final de temporada

Todos los fines de año son iguales: presión al máximo, evación de estudios en su máxima expresión y sí, el guionista empecinado en que el final de temporada sea lo máximo. (Tengo que buscar un sinónimo para la palabra "máximo", pero es que no, no hay otra para decir lo que quiero).
La teoría del guionista se aplica para todos, claro que hay quienes se empiezan a quejar del bajo rating. Yo por mi parte no puedo más con el colon irritable del final de temporada, que está que rompe el people meter. Los domingos, a eso de las 10 de la noche, en un canal así como Warner channel, dan mi serie, que tiene un nombre bien mamón (tengo que inventarlo aún pero me inspiraré en Gilmore Girls, obvio! si ese guionista CLARAMENTE se inspiró en mi vida).
Mi guionista es un gordo bien gordo, fanático de la comida chatarra, tiene el pelo largo, ruliento y sucio (es como una especie de Hurley de Lost y el guatón de los comics de Los Simpson). Usa poleras de Stars Wars, ve pornos en internet mientras mancha el teclado con mayo y mostaza y se entretiene inventando cosas lésbicas en las mentes de mis amigas. Además vive con su mamá y tiene acné, a pesar de que tiene como 35 y se viste como si tuviera 14.
Empezó a escribir cuando era chico, en el colegio, cuando nadie lo pescaba y sólo se dedicaba a leer comics de superhéroes, porque todavía no existía internet, la razón de su ser.
Cuando recién partió mi show, nos pusieron en el horario de la mañana en UCV, cuando Pipiripao era el hit de ese canal. Después nos cambiaron a la RED.
Ahora le ha ido bien conmigo, nos pasaron al cable y nos dan subtitulados hasta en ruso y esperanto. Mi programa lo dan una vez por semana, los domingos. Partimos en Warner antes de Friends, en la tarde, pero este final de temporada ha sido un exitazo, así que nos pasaron al horario prime.
Así que si me ven recibiendo un Emmy, es porque al guatón se le ocurrió chantarme más antagonistas y estoy luchando por mi vida, después de haber sido atropellada por un transantiago. O quizás me dejó ciega e inválida y me enamoró de mi hermano que no conozco (ya les dije que la serie empezó hace años)

Tuesday, November 13, 2007

Del dicho al hecho


Por muy machista que suene, hay que ser bien mujercita ya sumir: hay ciertos días del mes en los que realmente las hormonas nos juegan una mala pasada. Digo "que suene" porque en realidad sí es machista, a los hombres también les tocan esos días, sólo que sin las incomodidades que tenemos que soportar que estaría demás nombrar.
La cosa es que hace algunas semanas mis hormonas me pillaron en una pinta que juego todos los meses y de la que nunca logro escapar. El día parte así: despertador a la 1...despertador a las 2....despertador a las 3, 4 y 5 y quizás hasta 6....llega mi mamá y me dice que es tarde, sólo que ella no sabe qué tan tarde es. Es muy tarde. Hace más frío de lo normal, el pan no está tan rico y al café le faltó sacarina. Entonces hay que pararse a buscarla a la cocina, y justo hay algo húmedo en el suelo que, obvio, pisé a pata pelá. Rico. De ahí empiezan a hablar en los matinales ultra cebollentos, del caso de la niñita que nació sin pies ni brazos ni tronco, osea que la pobre es una cabeza (obvio que el caso lo inventé). Y como justo estaba en esas mañanas hormonales...me puse a llorar viendo un matinal. De hecho, en uno de estos días, me puse a llorar porque Lucho Jara anunció que iba a ser papá...
Justo en este maravilloso momento, aparece mi mamá para retarme porque eché ropa negra a la lavadora el día anterior y ahora ella, la pava, metió todos sus calzones de encaje y está todo teñido. Y grita. Grita fuerte desde la cocina. Respiro profundo y no grito, no mucho en realidad. Ahora es más tarde aún y lógicamente a lo que estoy llegando atrasada no es una clase, sino una prueba.
Una vez fuera de la ducha, hay que planchar la polera que decidí que era perfecta para ese día, y no podía ser otra. Entonces me dirijo a la pieza de mi mamá que JUSTO está planchando. Y le digo: "mamá préstame la plancha porfa?", y ella en el mismo tono que usó la niñita que me rompió el hocico cuando chica de una patada porque no me quería prestar el columpio, me dijo: "NO". y ahí quedé, con un no que venía de una señora de 50 dicho en un tono de 5 años. Pero como para que vencer al enemigo hay que unírsele (mis neuronas se fueron a la península de Yucatán y no me acuerdo de qué dice el dicho exactamente) empiezo a hacer: "lalalalaalalalalalalaal" con los dedos en los oídos. Ahí queda la patá y le digo a mi mamá que me deje pasar para sacar la plancha y me vuelve a decir:"NO". Entonces vuelvo a mi pieza a galope leve pero saltante y me pongo lo primero que pillo y parto a la U con 200 pesos, una botella de agua y un pase en sequía.
Después viene la micro, me subo, paso mi Bip! por el custión y en vez de hacer el dulce: "PIP!" hace el grave y malvado:" PIP PIP PIP", no hay saldo. Me dan ganas de ponerme a llorar, pero no po, qué verguenza, por ahora.
Pero el día no podía terminar ahí! no no no! De vuelta a la casa pensando en cómo terminar ése trabajo, el que tenía que entregar al otro día, llego, prendo el computador y CHÁN! no culiá, cagaste, no tení internek. Entonces llamo a telefónica, y me escucho todas las variantes de la cancioncita típica que tienen. Y una loca con voz cachonda me dice que marque no sé cuantas opciones, y le hago caso. Y me pasean por el menú entero, hasta que doy una vuelta en círculo y me dicen que corte. Al final opto por llamar de nuevo y me atiende una señorita a la que le pagan porque sea condescendiente conmigo. Y como ya a estas alturas mis hormonas hacen un festín en mis glándulas, empiezo con ese hipo que da cuando estay a punto de llorar. Y es que estoy a punto de llorar. De repente, ahí está, el llanto en su máximo esplendor. Y nadie sabe porqué, me transformo en la señora que me puteó en la mañana y le digo: "dígame su nombre, señorita". Ahí me doy cuenta de que soy mi mamá y cuelgo. No vaya a ser cierto el dicho del que sí me acordé: de tal palo tal astilla, o peor y mi diagnóstico es que tengo el mal de la lagartija y estoy peor que mi mamá.