Thursday, November 23, 2006

Continuación!!!!!

Solucionado el problema del destacador, viene el teJustificar a ambos ladosrrible y molesto ruido del taladro que el vecino decidió usar para poner ese último cuadro que no puso en el cambio de casa y que ¡pucha que se veia bonito en la otra casa!, y claro, así no se puede estudiar.
Pero el tiempo no puede ser desperdiciado, ya se hace cada vez más corta la tarde, así que para aprovecharlo nada mejor que lavar los platos que quedaron desde el desayuno amontonados en el lavaplatos; total, ¿a quién no le gusta tener olor a lavalozas y fritura en las manos?
La lista puede seguir a muchas otras inútiles actividades que no pudieron ser hechas en el resto de la semana, sino justo en esa tarde, la tarde que tenía que estudiar.
Suena el despertador al otro día, y lo primero que se me viene a la cabeza es preguntarme porqué no estudié un poco más, como si la respuesta no me estuviera penando por dentro como un finao con una tarea pendiente. Última hojeada a las resumenes, qeu nadie sabe cómo, han pasado de generación en generación, por manos de jóvenes tan desesperados como yo por hacer entrar en esos últimos minutos la materia que no entró en varias horas de vagancia.
Cuento corot, entro a la sala, miro cada una de las caras de duda y pánico escénico que hay repartidas, extranamente, por la parte trasera de la sala, y una cierta empatía me invade, como si eso me fuera a salvar al leer las preguntas.
Una vez fuera ya están todas las cartas jugadas y no hay nada más que hacer, más que vivir la inmensa alegría que me provoca, independiente de cómo me haya ido, el salir del enorme cacho de una prueba para la que realmente nunca quise estudiar.
Eso, hasta que a algún pelota se le ocurre empezar a contar lo bien que le fue y a comentar sus acertadas respuestas, que lógicamente no tienen nada que ver con las mías. Ahí entra el humor negro, que siempre me salva con la capacidad de reírme de mi misma, y es que mejor pasar por divertida que por llorona de última hora, porque, ¡obvio! QUIEN CANTA SU MAL, ESPANTA.

Wednesday, November 22, 2006

Quien canta su mal espanta

Noviembre llegó sin aviso ni introducción, simplemente nos cayó como balde de agua fría, más bien como balde de agua a 100ºC porque el cara de gallo está pegando como para pelar gallinas (alguna vez escuché esa expresión, estoy segura de que no la inventé).
El problema es que no podemos hacer como si noviembre no estuviera aquí, ¡y es que aparece por todas partes!Los cabros chicos todavía no salen del colegio y empezamos a escuchar por todas partes el clasico e inolvidable "pascua felíz para todos" que existe desde que tengo memoria y que claramente no puedo evitar cantar cada vez que suena en la tele.
Última semana de clases, eso se traduce no sólo en la posibilidad de dormir hasta tarde (que desde luego es absolutamente agradecida) sino también en la posibilidad de disponer de mucho más tiempo o para el estudio o para arrancar de él. Personalmente, puedo decir que en los dos años de univesidad que llevo, he aprendido con creces el arte de eludir el estudio a toda costa. Las opciones van desde ver Gilmore Girls en todos sus horarios, hasta (HASTA DIJE!) recurrir a un bodrio como 7th Heaven para no tener que enfrentarme a esas hojas llenas de letritas mega enanas que pondrían turnia a cualquier viejita miope. Pero la escapatoria tipo mago Oli en el tarro de leche, no sólo se remite a la querida TV, ¡no señor!esa es la parte más simple y recurrida del elaborado plan. Siempre está la necesidad de comprar cigarros para calmar la ansiedad. Luego (en mi caso en verdad pasó) viene la desesperación por u destacador, porque, ¡cómo voy a leer sin ir destacando!, entonces hay que recorrer todos los bazares, minimarkets y supermercados a la redonda para encontar un puto destacador que, probablemnet, por el precio que estuve dispuesta a pagar, subrayará apenas tres páginas...CONTINUARÁ