Saturday, June 16, 2007

Por la boca muere el pez

Hoy estaba en la ducha y mientras yo jabonaba mi mente pensaba, mas bien corría, más rápido de lo que puedo memorizar eso sí, ese es el problema. Supongo que siempre lo hago, pero esta vez deseé demasiado haber tenido algún aparatito que nadie ha inventado aún y que supongo que nos podría permitir saber qué piensan los perros y las guaguas, que me sirviera para traspasar lo que mi mente decía a mi blog, y poder bloggiar desde la ducha de lo más oratemente posible, divagar, pero realmente.
Algo recuerdo de lo que pensaba. Pensaba en las decisiones que tomamos. Pensaba que no siempre sabemos cuál es la importante y cuál no. Probablemente sobre la que creíamos demasiado importante dudamos una y mil veces, y en verdad nunca supimos qué hacer y nos quedamos mil horas con cara de angustia, una cara difícil de sacar, pensando qué habría pasado si...hasta que se nos olvida y asumimos que era la única opción y vamos a la decisión siguiente, probablemente pensando que no implica muchas cosas, pero no sabemos tampoco si ésta era la realmente importante.
El problema es que hoy en día es más fácil que nunca retractarse, y la verdad no sé si eso reafirma o niega un poco la libertad. Antes casarse era por siempre, y aunque el matrimonio me parece una gran mentira, al menos esa decisión sí se hacía realmente importante, aunque por las razones equivocadas supongo. Ahora casarse es casi la misma decisión que hice la semana pasada sobre ponerme o no un aro en la naríz. No es gran cosa, es un aro, pero en la cara po wn! pero alguien por ahí me dijo: pero si no te gusta te lo sacas! y pensé: si po, en realidad! Y me lo hice, y si mañana no me gusta, me lo saco y qué tanto! Lo mismo es un marido, y si no me gusta? lo saco y chao! Bueno, podrán pensar que no es tan así la cosa, bueno precisamente, no es TAN así la cosa, osea que es un poco así, como ponerse un aro, así de simple. Y así pasa ahora con todo, nada es muy permanente, todos se arrepienten de todo lo que hacen, nadie tiene mucha paciencia para quedarse a ver qué pasa, y claro eso podría ser estar perdiendo el tiempo, y nadie quiere perder el tiempo.
La verdad yo no sé qué es peor, creer que tenemos mucho tiempo y vivir la vida lentamente, o creer que tenemos muy poco y vivirla aceleradamente como si se fuera a acabar mañana mismo. Los extremos son malos, pero me parecen excluyentes en este caso del resto de los matices. Eso, matices, las decisiones no debieran tener matices. Sí o no, te gusta o no, querí o no? ay no sé, me da lo mismo. Es que no puede darte lo mismo!!! Claro que sí, si igual todos pueden retractarse. Los suicidas son los grandes decididos, pero es la última que toman. Al final yo creo que a eso vinimos, a tomar grandes, pequeñas y medianas decisiones. La cosa es que nadie quiere quedarse sin pan ni pedazo, y ahí señores! ahí está la madre del cordero, el pedazo de pan que perdemos, es la otra mitad del que ganamos, la mitad que no probamos y que podía ser de chocolate o de caca, sí, caca wn, caca. Y si es caca qué tanto, pero en el momento la caca es la muerte. Y no quiero escribir más caca. Entonces, nadie quiere asumir riesgos ni perder la oportunidad. Y qué hacen? Nada, se quedan inmóviles. Como los extras en la peli de acción que no fueron protagonistas porque no se les ocurrió qué hacer con el meteorito para salvar el mundo, esos se quedaron con cara de espanto escuchando a algún galán de Hollywood decirles qué hacer, o viendo que se acababa el mundo y EEUU era el único país afectado. No me gustaría ser espectador de mi propia vida, pero no quiero ser la que corta el queque siempre, terrible. Sobre todo cuando hablo, siempre tomo la decisión equivocada, digo justo eso que no quería, eso que nadie quería escuchar salir de mi boca. Por eso, por la boca muere el pez.

1 comment:

time-is-running said...

me gusto mucho!!!!!!!!!!!!



mucho

pero mucho
te dije q mucho?

si, mucho.


sere tu lectora/fan cuando sea periodista! jajaj

ya eso
cuidate un abrazo
aaa caca wn caca